Por: Pepe León/Mario Millán (Almagrande)
En política, los tiempos lo son todo; sin embargo, en Tulum y Felipe Carrillo Puerto, sus presidentes municipales, Diego Castañón y María Candelaria Hernández, parecen vivir en un calendario distinto.
En lugar de concentrarse en resolver los problemas que aquejan a sus municipios, han volcado su energía en la política futurista, buscando afanosamente ocupar la candidatura a la diputación federal por el distrito 02.
El diputado Ricardo Velazco Rodríguez, referente importante en Morena y voz con autoridad dentro del partido, no se anduvo con rodeos al señalar con el dedo que, antes de soñar con un escaño en la Cámara Baja, lo primero es tener la casa en orden. Revisar las cuentas públicas, garantizar licitaciones limpias y transparentes, y evitar adjudicaciones directas que puedan derivar en observaciones de la Auditoría Superior del Estado. En pocas palabras, sugirió gobernar con eficacia y rendición de cuentas antes de pedir un ascenso político.
A esta postura se ha sumado Johana Acosta, dirigente estatal de Morena en Quintana Roo, quien ha hecho un interesante y a la vez enérgico llamado a los “adelantados”. Su mensaje es claro: no hay espacio para campañas disfrazadas de gestión ni para agendas personales que se antepongan a las necesidades del pueblo. La lealtad al proyecto de transformación, dijo, se demuestra trabajando, no especulando.
No es un secreto que ambos municipios arrastran rezagos graves. Tulum, con su crecimiento desbordado, sufre problemas de movilidad, saturación de servicios y conflictos ambientales que siguen sin soluciones definitivas. Felipe Carrillo Puerto continúa atrapado en altos índices de pobreza y carencias básicas que demandan liderazgo, no distracciones electorales.
Que un servidor público aspire a más es legítimo. Lo que no es legítimo es convertir el cargo actual en simple plataforma de autopromoción mientras las necesidades ciudadanas quedan relegadas. Gobernar bien hoy es, o debería ser, la mejor campaña para aspirar a mañana.
Antes de que Morena siquiera defina reglas para la contienda interna, las encuestas prematuras y la especulación en redes no son más que ruido político. Los ciudadanos no necesitan promesas lejanas ni discursos calculados, sino resultados palpables y gobiernos que respondan a la altura de sus desafíos.
Si Castañón y Hernández quieren realmente sentarse en la Cámara de Diputados federal, deberán primero ganarse la confianza de su gente con hechos, no con futurismos. Y en eso, la advertencia de Ricardo Velazco no es una opinión más, es un llamado desde las entrañas mismas de Morena, que bien harían en escuchar. !Hasta la próxima! Nos leemos pronto…
