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A 100 Millas | La Ruta de la Salud, una transformación que redefine la política social en México y en Quintana Roo

porEditor Libre Opinión

Ago 19, 2025

Por: Pepe León/Mario Millán (Almagrande)

El arranque de la Estrategia Nacional de Rutas por la Salud, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum y a la que Quintana Roo se suma de la mano de la gobernadora Mara Lezama, no es un anuncio más en el largo historial de promesas sobre abasto de medicamentos. Es, en realidad, un parteaguas en la manera en que el Estado mexicano entiende y garantiza el derecho a la salud.

Durante décadas, el desabasto de medicinas fue una de las heridas más dolorosas de los sistemas de salud en México, pacientes obligados a peregrinar entre farmacias, familias endeudadas para adquirir tratamientos básicos y hospitales que, pese a la entrega de su personal, quedaban atados a una cadena de suministro quebrada. Hoy, con la puesta en marcha de esta estrategia de distribución nacional, se busca cerrar ese ciclo de desigualdad con un cambio de fondo, la logística de medicamentos deja de ser un asunto administrativo y se convierte en un eje estratégico de justicia social.

El caso de Quintana Roo es ilustrativo. Se trata de un estado con un crecimiento poblacional acelerado, fuerte migración interna y amplias zonas rurales e indígenas. Estos factores hacen que el reto de la distribución de insumos médicos no sea menor. Por eso, la asignación de 11 vehículos especializados, cuatro almacenes estratégicos y la creación de 31 rutas de abasto en la primera semana no sólo es un dato técnico, es un mensaje político de que la transformación también se mide en capacidad de respuesta.

El inicio con 166 mil piezas de insumos médicos y la proyección de superar un millón de medicamentos en dos semanas dibuja una hoja de ruta que podría posicionar a Quintana Roo como referente en la implementación territorial de esta política nacional.

No es casualidad que la gobernadora Mara Lezama, hoy reconocida como una de las mandatarias mejor evaluadas del país, esté al frente de este anuncio. Su estilo de gobierno, definido como humanista, con corazón feminista y basado en el Nuevo Acuerdo por el Bienestar y Desarrollo, ha encontrado en la salud un terreno clave para mostrar resultados tangibles.

Al agradecer públicamente a la presidenta Claudia Sheinbaum y subrayar que “la salud es un derecho y no un privilegio”, Lezama no sólo refrenda su compromiso con la Cuarta Transformación, también envía un mensaje de corresponsabilidad política.

Quintana Roo no es un estado que espera; es un estado que actúa y se suma con fuerza a la agenda nacional.

El hecho de que 23 entidades federativas se sumen de manera simultánea a esta estrategia fortalece la idea de que el proyecto de Sheinbaum no busca ser una acción aislada, sino un sistema articulado que rompa inercias históricas.

En ese sentido, Quintana Roo tiene la oportunidad de convertirse en ejemplo de implementación eficiente en una geografía particularmente compleja, donde conviven polos turísticos de talla mundial con comunidades rurales apartadas.

El verdadero trasfondo de esta estrategia no está únicamente en la cifra de piezas distribuidas o en la cantidad de rutas creadas. Lo fundamental es que México empieza a saldar una deuda histórica con los más vulnerables: garantizar que cualquier persona, en cualquier rincón del país, pueda acceder a medicinas sin depender de su condición económica ni de su lugar de residencia.

Es una acción que conecta con la esencia misma de la Cuarta Transformación, llevar justicia a los territorios donde más se necesita, y hacerlo desde una perspectiva de Estado, no como un beneficio condicionado.

En conclusión, lo que arranca hoy no es solamente una logística de distribución; es un símbolo de cómo la política social puede materializarse en hechos que cambian vidas.

Para Quintana Roo, gobernado por una de las mandatarias con mayor respaldo ciudadano, es también la confirmación de que cuando hay visión, planeación y voluntad política, la transformación sí se siente en la vida cotidiana de la gente. ¡Hasta la próxima! Nos leemos pronto…