El cuidado del medio ambiente
Quintana Roo ha iniciado con firmeza el cuidado del medio ambiente, desde la creación de leyes para aplicar penas más severas a quienes contaminen, hasta los programas gubernamentales permanentes y de temporada, ha servido para mitigar la falta de cuidado por algunos integrantes de la sociedad, para no dañar el entorno en el que vivimos.
Sin embargo, existen personas con pocos escrúpulos, o como dice el colectivo “les sobra ignorancia”. Lo digo porque se les hace fácil tirar sus desperdicios en espacios públicos y terrenos baldíos, no importa si su basura contiene elementos tóxicos como las baterías (pilas) o materiales infectocontagiosos.
Durante varias semanas, he documentado que existen en el derecho de vía de las carreteras de Quintana Roo, cerca de 200 tiraderos a cielo abierto, que aunque no se sepa específicamente quién o quiénes son los responsables, la autoridad puede determinar cuál es la comunidad más cercana y ahí es donde debe existir una multa colectiva, para que aprendan a no tirar su basura en la calle. Sé que es un poco complicado, pero sólo así, castigando el bolsillo de las personas es que aprenderemos a cuidar el medio ambiente.
Y, aunque el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2026 representa un retroceso para la protección ambiental en México, al proponer el presupuesto más bajo para la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) en 21 años con 1 mil 002 millones de pesos. Esto representa una disminución de 3.5 % real respecto al presupuesto aprobado para 2025, lo que ya es significativo. Sin embargo, cuando se considera el presupuesto modificado de la Conanp en el 2025, el golpe presupuestario para el 2026 es en realidad del 12%, lo que equivale a 138 millones de pesos menos, me comentan directivos de “Noreste Sociedad Civil para el Cuidado Ambiental (Nossa).
Pero también, agrega, las 232 Áreas Naturales Protegidas (ANP) del país, vitales para la captura de carbono, la regulación hídrica y la biodiversidad, quedarían en estado de vulnerabilidad extrema.
El fin de semana, la gobernadora Mara Lezama Espinosa y el titular de la Conanp, Pedro Álvarez Icaza, llegaron a la conclusión que es necesario tomar acciones para fortalecer la vigilancia ambiental, impulsar programas de restauración ecológica, atender zonas de presión urbana y frenar el deterioro de manglares, humedales, selvas y arrecifes, donde Quintana Roo tiene más del 30% de su territorio bajo alguna categoría de protección ambiental.
Es ahí donde hay que trabajar, en las zonas de anidación de la tortuga marina, en la conservación de la selva en toda la biosfera de Sian Ka’am, en Yumbalam, en Banco el Chichorro, en el Sistema Arrecifal Mesoamericano que va desde Punta Sam hasta Centro América; sin olvidar las reservas naturales delimitadas por el estado, como la Bahía de Chetumal, la Laguna Colombia, las selvas y humedales de Cozumel, el Sistema Lagunar de Chichankanab, reserva del Parque Kabá, Laguna de Bacalar, entre otras.
Sin embargo, lo más importante es que la sociedad participemos en el cuidado del medio ambiente, pues es desde la separación y reciclado de la basura donde inicia todo; es pagar porque los desperdicios de construcción o de remodelación sean llevados a lugares específicos; es no deshacernos de cacharros a la orilla de cualquier camino; menos tirando la basura en predios baldíos; nos hace falta tomar conciencia que cada acción que hacemos contra la Naturaleza, es dañar el hogar donde vivimos todos. Ahí se las dejo…
SASCAB
Por cierto, los Países Bajos quiere que las tabacaleras paguen la limpieza de colillas y pone el foco en uno de los residuos más extendidos y contaminantes del entorno urbano. El Gobierno, junto a municipios y autoridades del agua, considera que el sistema actual es insuficiente, ya que una parte importante del coste sigue recayendo en los contribuyentes.
Lo anterior está justificado al aplicar el principio de “quien contamina paga”. El impacto ambiental de estos residuos, su persistencia en el entorno y su elevado coste de gestión están impulsando este cambio, que podría escalar a nivel europeo.
Los restos de tabaco constituyen el desecho más frecuente en las zonas urbanas, generando una crisis ecológica persistente. Estos elementos tardan décadas en degradarse y sus componentes tóxicos pueden contaminar enormes volúmenes de agua.
Este sería un buen ejemplo para Quintana Roo para reducir en gran medida la contaminación del manto freático por este tipo de desechos. Al tiempo…
