• julio 21, 2026 11:37 AM

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A 100 Millas| Pablo se va de Bienestar… pero no de la política

porEditor Libre Opinión

Jul 20, 2026

Por AlmaGrande

La no tan sorpresiva salida de Pablo Bustamante de la Secretaría de Bienestar de Quintana Roo deja claro que termina una etapa en el gobierno, pero no su proyecto político. Pablo se convirtió en los últimos años en uno de los funcionarios con mayor presencia en las colonias y comunidades de Quintana Roo.

Al frente de SEBIEN fue, prácticamente, la cara de los programas sociales del gobierno estatal. Recorrió municipios, entregó apoyos, encabezó jornadas de atención y construyó una imagen de cercanía con la gente.

Esa exposición constante no pasó desapercibida y poco a poco su nombre comenzó a mencionarse como una de las cartas para competir por un cargo de elección popular, y no fueron pocos los que vieron en esa presencia una campaña de posicionamiento adelantada.

Por eso, su renuncia no sorprende tanto por el hecho en sí, sino por el momento en que ocurre.

El mensaje que publicó está cuidadosamente escrito. No hay reclamos, no hay diferencias públicas ni portazos, al contrario, agradece a la gobernadora Mara Lezama, reconoce su liderazgo y presume el trabajo realizado junto con su equipo. Todo apunta a una salida en buenos términos.

Pero donde realmente manda el mensaje es al final “hoy dejo una responsabilidad pública, pero no mi compromiso con esta tierra”. Traducido al lenguaje político, significa algo muy sencillo, deja el cargo, pero ahí sigue, políticamente vivo.

Esto tiene sentido, porque quien ha invertido tiempo en construir presencia pública difícilmente desaparece de un día para otro. Al contrario, suele prepararse para el siguiente paso. Pablo ha movido una pieza en un juego de ajedrez en el que hay muchos jugadores.

También llama la atención lo que no dice, nunca explica por qué renuncia ni qué viene después y ese silencio no parece casual. En política, muchas veces conviene que hablen más las expectativas que las explicaciones.

Lo cierto es que Pablo deja una dependencia importante, pero también se lleva un activo que vale mucho, el conocimiento de la gente y una imagen pública construida desde el territorio. Eso pesa cuando llegan los tiempos de las decisiones.

Ahora la pregunta ya no es por qué dejó la Secretaría de Bienestar. La verdadera pregunta es cuál será su siguiente destino.

La política te enseña que, muchas veces, una renuncia no marca el final de una historia, simplemente anuncia que el siguiente capítulo está por comenzar. ¡Hasta la próxima!