Por Almagrande

Hay símbolos que van más allá de lo gastronómico y se convierten en puentes de identidad. Eso es lo que ocurrió con el Festival del Jocho Chetumaleño en Playa del Carmen: un encuentro que, más allá de los sabores, dejó claro que la cultura popular también construye vínculos entre ciudades hermanas.
Playa del Carmen, bajo el liderazgo de la presidenta municipal Estefanía Mercado, atraviesa un proceso de transformación donde la recuperación de espacios públicos, la promoción cultural y el fortalecimiento del tejido social son piezas clave. En este contexto, la llegada de una tradición chetumaleña a tierras playenses no es casualidad: es un reflejo de la voluntad de tender lazos de hermandad y reconocimiento mutuo entre dos comunidades que, aunque distantes en geografía, comparten un mismo espíritu quintanarroense.
El mensaje es claro: Playa del Carmen no busca atraer a los paisanos de Chetumal para que dejen su tierra natal, sino estrechar un vínculo que celebre lo mejor de ambas ciudades. La capital, con su historia y raíces profundas, y Playa, con su dinamismo turístico y diversidad, encuentran en expresiones como el Jocho una oportunidad de reconocerse como parte de un mismo proyecto de identidad compartida.
Al abrirle espacio a esta tradición, Estefanía Mercado demuestra que gobernar también implica escuchar y valorar la memoria colectiva. El Jocho se convirtió en símbolo de inclusión y pertenencia, recordándonos que Quintana Roo se fortalece cuando sus ciudades caminan juntas, no cuando compiten entre sí.
El Festival fue, en esencia, un recordatorio de que el desarrollo de Playa del Carmen no está desligado del resto del estado. Por el contrario, cada acción que recupera un parque, impulsa la cultura o fomenta la convivencia, es una oportunidad de reforzar los lazos sociales con Chetumal y con todas las comunidades que integran el mosaico quintanarroense.
El Jocho, con su sencillez y sabor, nos mostró que la verdadera transformación no siempre llega con grandes obras, sino con gestos que unen corazones. Y esa es la ruta que hoy traza Playa del Carmen: una ciudad que brilla no solo para su gente, sino también como un faro de identidad compartida para todo Quintana Roo.
El Primer Festival del Jocho Chetuleño reunió durante dos días a más de seis mil ciudadanos, entre locales y turistas que llegan de todas partes del mundo. La sede fue el emblemático parque Fundadores de Playa del Carmen que vivió la magia del encuentro de sabores en un solo platillo tradicional elaborado muy al estilo Chetumal. ¡Hasta la próxima!
