Este lunes se esperan los fallos del Faro de Mahahual y el Barrio Mágico de Chetumal. Geovanni May y Daniel Bautista llaman a reconocer la capacidad local mediante evaluaciones fundadas y decisiones transparentes.
Chetumal, Quintana Roo, 27 de septiembre de 2026. En vísperas de los fallos de las obras de la Plaza del Faro de Mahahual y la primera etapa del Barrio Mágico de Chetumal, los empresarios constructores Geovanni Antonio May Gómez y Daniel Isaí Bautista Reinhardt plantearon una pregunta para el sur del estado: ¿cómo lograr que estas inversiones se conviertan también en trabajo, experiencia y crecimiento para las empresas de la región?
Ambos se expresaron a título personal.
Reconocen que la gobernadora Mara Lezama ha colocado nuevamente a Chetumal en el centro de la conversación pública y ha escuchado las inquietudes de sus habitantes. Consideran que la ejecución de estas obras ofrece una oportunidad para traducir esa apertura en participación económica concreta.
Los dos proyectos representan una inversión prevista de alrededor de 127 millones de pesos. De acuerdo con la información de las aperturas de propuestas, para la Plaza del Faro se presentó una empresa chetumaleña. En el procedimiento del Barrio Mágico participaron cuatro empresas; entre ellas, una identificada como chetumaleña.
Para May Gómez, quien ha participado durante años en el sector de la construcción, el reducido número de empresas locales merece atención más allá del resultado de este lunes. Sostiene que conviene revisar qué condiciones dificultan su participación y cómo se aplican los criterios de evaluación. Su petición es que cada propuesta sea valorada conforme a las bases y que el dictamen permita entender por qué se eligió a la ganadora.
Bautista Reinhardt pone el acento en lo que sucede después de una adjudicación. Una constructora arraigada en la región puede contratar personal local, adquirir materiales, rentar maquinaria y recurrir a proveedores cercanos. También conoce las condiciones del territorio y permanece en la comunidad para responder por su trabajo. A su juicio, esas capacidades deben poder acreditarse y competir en proyectos de la escala del Barrio Mágico.
Los empresarios coinciden en que ser de Chetumal, por sí solo, no debe decidir un fallo. Las empresas participantes tienen que demostrar capacidad técnica, solvencia y posibilidad de cumplir. Lo que piden es una evaluación fundada que reconozca esas capacidades cuando estén presentes y haga pública la razón de la decisión.
May Gómez llamó también a Nabil Eljure Terrazas, subsecretario de Gobierno, y Adrián Díaz Villanueva, oficial mayor, a escuchar a los constructores del sur y ayudar a que esta inquietud llegue a los espacios donde se toman las decisiones. La adjudicación corresponde al procedimiento de licitación; la representación de Chetumal, señalaron, exige atender desde ahora las condiciones en que sus empresas pueden participar.
La fecha tiene un significado especial para la capital. A 71 años del huracán Janet, Bautista Reinhardt recuerda a las familias y trabajadores que levantaron nuevamente la ciudad. Hoy, considera, la tarea es asegurar que las nuevas generaciones también encuentren aquí oportunidades para construir su futuro.
Tras los fallos, ambos proponen publicar los dictámenes completos y abrir una conversación entre autoridades, colegios y empresas sobre lo que hizo falta para atraer a más participantes locales. Una decisión bien explicada dará certeza a quienes concursaron y permitirá que Chetumal siga participando en las obras que definirán su ciudad.
